La niña de 13 años espera volver a vivir bajo techo, como lo hacía antes de que el terremoto destruyera su casa en Pedernales.

“Nos tocó dormir afuera para salvar nuestras vidas”, relata Yamilex Ponce, una niña de 13 años que se quedó sin casa luego del terremoto que asoló su natal Pedernales, el pasado 16 de abril.

 

“Cuando comenzó el terremoto, cogí a mi hermana de un brazo y salimos corriendo. Mi tía estaba abrazada de un palo. Pero esa viga también se cayó con unos bloques, mientras las casas se destruían. Mi tía pedía a Diosito que calmara el terremoto, era demasiado fuerte”, cuenta Yamilex, que después del sismo durmió con su familia bajo una carpa, al costado de una calle.

 

En la carpa donde estuvo alojada, dormían otras 24 personas. “Dormimos así, unidos mujeres con hombres. Dormimos juntos porque somos familia”, comenta. Afortunadamente, y a diferencia de lo que sucedió con muchas familias de Manabí, la provincia más afectada por el desastre, ninguno de sus familiares resultó herido ni falleció a causa del terremoto.

Después del terremoto, Yamilex fue al centro de la ciudad para ver qué había sucedido. “Todo estaba destruido. Me sentí aterrorizada, nunca había visto nada igual”.

La niña y su familia tienen fe en que la situación se normalizará pronto en Pedernales y no pierden la esperanza de volver a tener una vivienda digna. Yamilex quiere volver a soñar bajo techo, como lo hacía antes del temblor.

Redacción por: Diego Brom, UNICEF y entrevista por: Hernán Salcedo y Silvia Pesántez.

Cada historia representa la realidad de miles de niños en Ecuador.