A un mes del terremoto que destruyó su escuela, las niñas participan en actividades recreativas como parte del programa ‘Escuelas para todos’.

“Quiero ser una muchacha estudiosa y bien inteligente”, dice Erica, quien va a séptimo grado.

Hay quienes sueñan con llegar a la luna, con ganarse la lotería o con recorrer el mundo. Erica Ibarra, de 12 años, y Jennifer Baloy, de 10, también tienen un sueño: regresar a la escuela. Ellas son dos niñas de Pedernales, la ciudad que fue epicentro del terremoto que azotó la costa ecuatoriana, el pasado 16 de abril, y que destruyó el lugar donde estudiaban.

Las dos recorrieron lo que quedó de su casa de estudios. “Nunca viví un terremoto”, comenta Erica, sorprendida por la devastación que causó el fenómeno natural.

 

“Presiento que todo va a estar bien. Hay que comenzar de cero. Lo más importante es que todos estamos con vida, no importa lo material, lo que importa es la vida”, dice Jennifer, tranquilizando a su amiga. Con la ilusión propia de su edad, contagia de esperanza a cualquiera.

Mientras colorean unos dibujos de niños tomados de las manos, ellas hablan de que todos los niños deberían estar así, unidos, en busca de su bienestar.

A un mes del terremoto, las dos amigas realizan actividades recreativas en el marco del Plan Nacional ‘Escuelas para todos’, liderado por el Ministerio de Educación con el apoyo de UNICEF.
Con colores y risas, Erica y Jennifer pintan esperanzas ante la destrucción.

Redacción por: Diego Brom, UNICEF y entrevista por: Hernán Salcedo y Silvia Pesántez.

Cada historia representa la realidad de miles de niños en Ecuador.