Los niños no han dejado de aprender pese al terremoto.

Wendy Anchundia a sus 13 años perdió su escuela a causa del terremoto de 7.8 que sacudió a Ecuador el 16 de abril de 2016.

Wendy no quería asistir a clases a causa de las réplicas pero poco a poco fue perdiendo el miedo, y logró retomar sus estudios. Hoy Wendy, al igual que más de 2.000 niños, niñas y adolescentes de las zonas afectadas, participa en el programa de nivelación educativa “Semilla”.

“Todos hemos mejorado bastante. Antes no sabía raíz cuadrada ni divisiones de dos cifras. Ahora ya sabemos dividir y multiplicar. Yo sé que esta aula se llama Semilla, porque es como una semilla que va creciendo cada día más y más”, afirma Wendy, quien asiste a la escuela Alfredo Dueñas Velasquez de la comunidad rural de Coaque, provincia de Manabí.

Al igual que Wendy, Pablo Carranza (14), residente de la comunidad rural Abdón Calderón también forma parte del Programa Semilla que se implementa en la escuela Manuel Cedeño Loor, uno de los 96 espacios educativos que ofrecen esta modalidad.

“Antes de estar en el aula de nivelación, sí sacaba malas notas pero ahora han subido. He mejorado en Matemáticas, Lengua, Estudios Sociales y nos están enseñando Inglés”, comenta Pablo.

El Programa Semilla fue adaptado a la situación de emergencia en Manabí y Esmeraldas con el fin de nivelar a los niños, niñas y adolescentes que presentan rezago escolar, causado por el desastre.

Como parte del apoyo brindado al gobierno nacional, UNICEF, junto a sus socios humanitarios, promovió esta iniciativa con el objetivo de fortalecer las capacidades de los estudiantes a lo largo del año lectivo. Las clases se llevan a cabo dentro de ambientes amigables que contribuyen a fomentar la capacidad de resiliencia y a disminuir el estrés causado por la emergencia.