La guerra había terminado un año antes, pero los niños y niñas, principalmente de Europa y Asia, todavía padecían hambre, enfermedades, escasez y abandono. Para darles asistencia, la Organización de las Naciones Unidas creó UNICEF el 11 de diciembre de 1946.

Ese mismo día, en una numerosa familia de Latacunga, nació el Dr. Marcelo Maldonado. Fue el primero de siete hermanos. Tuvo la fortuna de vivir una infancia feliz, entre juegos y risas con sus primos, en un entorno sano en el que se combinaba la vida de ciudad con las actividades del campo. Estudió la escuela y el colegio en Latacunga, antes de mudarse a Quito para cursar una carrera en Derecho en la Universidad Central. En la capital echó raíces, formó su familia y sigue ejerciendo el Derecho Asociativo.

“Nada es coincidencia”, dice Marcelo al enterarse que celebra su cumpleaños número 70 el mismo día que UNICEF. Su vida no está unida a esta organización únicamente por la fecha de nacimiento, sino por el mismo compromiso: ser un aliado de la infancia. Hace 4 años, Marcelo se convirtió en Amigo de UNICEF y a través de sus donaciones mensuales ha impactado en la niñez de Ecuador y el mundo. “Los niños siguen siendo los más indefensos. Si bien UNICEF surgió en respuesta al impacto de la guerra, después siguieron y aún siguen aquejándolos tantos problemas, que la ayuda no puede terminar. Nos necesitan más que nunca”, dice desde su oficina ubicada en el barrio de La Mariscal. “No es hace tanto tiempo que soy donante, pero nunca es tarde e incluso con poquito se puede hacer mucho”, agrega.

Confiesa además que desde que es abuelo, su preocupación por los niños se volvió aún más profunda. Orgulloso, muestra una foto de su nieta que vive en el exterior y los ojos se le iluminan. Su apoyo a UNICEF es un acto de amor también por ella.