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Recaudadores de fondos: nuestros héroes invisibles

“Soy captador de fondos y día a día me levanto a buscar personas buenas que quieran dar el mejor de los futuros a niños como tú”. Así comienza la carta que escribió Sebastián Idrobo mientras viajaba en bus desde Quito a Santo Domingo. A diario, él sale a las calles de la capital, visita empresas e incluso viaja a otras ciudades del Ecuador para encontrar donantes. Cada vez que se acerca a alguien para contarle sobre los programas de UNICEF, piensa en su hijo: “Lo que hago beneficia a niños como mi hijo. Sé que si algún día le falto, UNICEF estará ahí para él y tal vez algún niño de los que yo estoy ayudando ahora sea un captador de fondos en el futuro”.

 

UNICEF cuenta con equipos de recaudadores de fondos, en Quito, Guayaquil y Cuenca. A través del teléfono, en lugares públicos, en oficinas o en eventos, ellos ponen su corazón para conseguir que más personas se comprometan con la niñez y la adolescencia de Ecuador y el mundo. Por ello, en agradecimiento a su arduo trabajo, cada año reciben un homenaje. Pero en esta ocasión, el encuentro fue distinto: UNICEF les pidió que escribieran cartas dedicadas a niños, niñas o adolescentes. “El objetivo era que muestren las emociones que inspiran su labor y se sensibilicen sobre el trabajo que realizan”, comenta Mariuxi Villagómez, Asistente de Recaudación.

 

Como respuesta, recibieron más de 20 cartas. Algunas, dirigidas a los beneficiaros de UNICEF: “Ustedes, los niños, son el reflejo de lo que alguna vez yo fui. Son el motor que me impulsa a que yo mejore día a día como persona y contribuya a cambiar el mundo, para darles un presente más feliz”, escribe Vero Díaz. Otras estaban inspiradas en sus propios hijos, como la que envió Maribel Gómez: “Me acuerdo cuando llegué a casa muy emocionada a contarte del Programa de UNICEF y de la linda labor que hacen. Desde ahí cuento con tu gran apoyo incondicional hasta ahora que ya eres todo un joven”.

 

Otra persona, en cambio, escribió a su niña interior y otra a un refugiado que huyó del conflicto en Siria. Pero, más allá de sus diferencias, todas compartían algo en común: estaban cargadas con la emoción y la solidaridad que los recaudadores ponen a diario en esa labor tan importante e invisible.

 

No fue fácil elegir a las cartas ganadoras. Los recaudadores las leyeron en grupos e hicieron una selección. Luego, leyeron las cartas premiadas en voz alta y esas palabras se convirtieron en escalofríos, lágrimas y sonrisas.

 

Después del concurso, los recaudadores conocieron las acciones de prevención de la violencia en la Frontera Norte y la repuesta a la emergencia, por el terremoto de 2016, que UNICEF aún mantiene. David de los Ríos, Oficial de Emergencias y Reducción de Riesgos, destacó el aporte de los equipos de recaudación que levantaron un significativo porcentaje de recursos para asistir a los niños, niñas y adolescentes afectados en la Costa ecuatoriana.

 

La celebración continuó con una sorpresa: la cantante esmeraldeña Karla Kanora, quien es Embajadora de UNICEF desde 2012, acompañó en el almuerzo a los recaudadores de fondos y, después de tomarse fotos y saludar con ellos, les expresó su agradecimiento: “Como ecuatoriana, les digo gracias por lo que hacen. Ustedes son los héroes que permiten que UNICEF logre sus metas”.