Desde el albergue donde vive con otras 200 familias, no deja de soñar con días mejores para Pedernales.

La esperanza de Mayerli es más fuerte que el terremoto que devastó su ciudad natal, el pasado 16 de abril. “Con el paso de los días esto va a pasar y Pedernales será mejor de lo que fue”, dice, como pidiendo un deseo al cielo. Su nombre es Mayerli Bone Valencia, tiene 12 años y vive con su familia en el albergue ubicado en la terminal local.

“Quedé turbada luego del terremoto”, cuenta Mayerli.


La tierra se movió cuando la niña y su familia estaban en la iglesia. “Primero se sintió suave y pensé que iba a pasar. Pero luego me levanté, todo se movió y se vino para abajo. Entonces como que me quedé paralizada, me asusté mucho”. En ese momento, salió a la carretera con sus hermanas y vieron cómo los postes de luz se sacudían y caían al piso.

Tras el terremoto, Mayerli, sus padres y sus hermanos tuvieron que alojarse en un albergue temporal con otras 200 familias. Ahí reciben asistencia del Gobierno y de organizaciones internacionales como UNICEF.

“Estoy bien en el albergue, me siento mejor”, dice Mayerli y cuenta que los baños portátiles que instaló UNICEF funcionan adecuadamente. Lo mismo piensa Alison Preciado, una niña de 13 años que vive en el mismo refugio. Ella pidió que también se instalen duchas, porque el calor es inclemente en Pedernales y necesitan asearse y refrescarse.

Las autoridades justamente estaban trabajando para habilitar estos espacios.

Gotas de vida

Tener acceso a agua limpia es vital para disminuir el impacto de enfermedades después de una emergencia. Al día siguiente del terremoto, UNICEF distribuyó 20.000 pastillas potabilizadoras de agua en la zona.

Asimismo, se han entregado baños portátiles que se encuentran en los principales refugios de la ciudad, según comentó Diego López, Oficial de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF Colombia, quien apoya a la oficina de Ecuador en la respuesta a la emergencia.

Además, UNICEF ha traído de sus bodegas de Panamá y Dinamarca suministros de primera necesidad, como tanques de almacenamiento de agua que han sido distribuidos entre la población golpeada por la catástrofe.

Redacción por: Diego Brom, UNICEF.

Cada historia representa la realidad de miles de niños en Ecuador.