Desde UNICEF, a pocas horas del terremoto, expertos en emergencias se desplazaron a las zonas afectadas para apoyar las acciones del Gobierno nacional, hacer una evaluación del impacto y brindar apoyo psicosocial a los niños y sus familias.

En 42 segundos, Pedernales se quebró. Este cantón de la provincia de Manabí fue el epicentro del terremoto de 7,8 grados que sacudió la costa ecuatoriana a las 18:58 del pasado 16 de abril.

El sismo, que ha sido el más potente desde 1979 en Ecuador y el peor desastre en América Latina y el Caribe después del terremoto de Haití de 2010,  causó la muerte de 660 personas, dejó 4605 heridos, 33.366 damnificados en albergues temporales, destruyó los sistemas de agua y dejó 33 casas de salud afectadas, de las cuales 16 quedaron inoperativas, además 560 escuelas sufrieron daños y alrededor de 7.000 edificios quedaron destruidos pero el país se movilizó rápidamente para responder a la emergencia.

Funcionarios públicos de todo el país se desplazaron al terreno en cuestión de horas, la empresa privada rápidamente ayudó con insumos y donaciones, y cientos de personas se movilizaron con un solo objetivo: llevar ayuda a sus hermanos de la Costa.

Desde UNICEF más de cien toneladas de ayuda humanitaria han llegado al país para asistir a los niños que más lo requieren, con el fin de proveer de carpas, mosquiteros, mantas, pastillas potabilizadoras de agua, bidones y contenedores, entre muchos otros suministros.  Toda esta ayuda ha sido posible gracias al aporte de miles de donantes de Ecuador y el mundo.