Diego sueña con ser rescatista; Emerson, militar. Después de perder su casa en el terremoto, estos niños esperan que Pedernales vuelva a la normalidad.

“Estábamos viendo un partido de fútbol que ya iba a terminar y comenzó el terremoto. Corrí y me tiré para el monte. Pensé que mi casa estaría bien, pero cuando llegué mi casa estaba destruida”, relata Emerson.

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Emerson Gracía y Diego Ibarra son dos niños de 10 años de edad que perdieron sus casas en terremoto que destruyó Pedernales. Ambos amigos se encontraban juntos el día del sismo.

“Todo estaba bien y ahora todo está caído; los edificios, hundidos. A mi abuelita le cayó una pared encima”, cuenta Diego. Emerson también comenta que los servicios básicos quedaron destruidos y que se quedaron sin agua potable, ahora sólo tienen acceso al agua de río. El agua es esencial, dice Diego: “es necesaria para cepillarse los dientes, bañarse y cocinar”.

 

Ambos niños recogen el agua en un tanque. Diego sabe que el agua se puede contaminar: “Tenemos que conseguir un plástico para taparlo porque se llena de bichos y basura” y conoce la amenaza que representan los mosquitos que proliferan en aguas estacadas: “Traen enfermedades como el dengue, zika, chikungunya y la fiebre amarilla”.

A pesar de haber sido afectados por la catástrofe, los dos amigos comparten sus sueños. Diego quiere ser rescatista; Emerson, militar.
Ambos también sueñan con volver a la normalidad. Pero no quieren irse de su pueblo. A pesar de lo ocurrido, Diego y Emerson quieren seguir viviendo en Pedernales, donde está su hogar.

UNICEF, junto con sus socios, ha contribuido con la provisión de agua segura para más de 10.000 personas de Pedernales y ha instalado infraestructuras de saneamiento en escuelas temporales que han beneficiado a 5.670 niños, niñas y adolescentes, durante los dos primeros meses después del terremoto.

Entrevista por: Hernán Salcedo y Silvia Pesántez.

Cada historia representa la realidad de miles de niños en Ecuador.