Carmen Castañeda (13 años)

Gracias a tu donación, UNICEF promueve prácticas de prevención de violencia en zonas vulnerables del país.

El sonido de las lanchas que entran y salen del puerto, los rumores de la gente y sus trabajos y la alegría de la marimba se rompen con el estallido de la violencia en San Lorenzo. Insultos, golpes, disparos son parte del día a día en este cantón de la provincia de Esmeraldas donde viven Heidi Estacio (15), Carmen Castañeda (13) y Geovanny Cabezas (16).

“Aquí se agreden entre mujeres y hombres. Nos maltratamos los unos a los otros”, cuenta Carmen. Su camiseta fucsia contrasta con la madera pálida de la vivienda que está a sus espaldas. “En la comunidad veo que hay mucha violencia y les pegan mucho a los niños”, dice Geovanny, asomado a la ventana de una casa de ladrillo. Él vive hace 15 años en San Lorenzo y recuerda que a diario ha sido testigo de actos violentos.

Pero la violencia puede aplacarse con el arrullo de la paz. Gracias al aporte de sus donantes, UNICEF ha podido desarrollar los talleres Formador de Formadores en San Lorenzo. En este programa los adolescentes conocen cuáles son sus derechos, refuerzan su autoestima y aprenden a resolver conflictos pacíficamente.

“Aprendí a compartir, a no agredir a otros y ser amable. También aprendí sobre trabajo en equipo, y a respetarnos entre nosotros mismos”, comenta Heidi. Geovanny también comprendió la importancia de respetar a otros y respetarse a sí mismo. Él recomienda los talleres a más jóvenes, pues le han ayudado a reflexionar y protegerse. “He cambiado: me respeto más a mí misma, respeto a otras personas, siento que tengo más confianza y así he podido hacer más amigos”, asegura Carmen. Los tres adolescentes de San Lorenzo ahora son promotores de la convivencia armónica entre los demás miembros de su comunidad.

Cada historia representa la realidad de miles de niños en Ecuador.