No importa de dónde vienen ni hacia dónde van, con los niños que migran viajan sus derechos a acceder a educación, salud, alimentación, una vida sin violencia y tener un futuro mejor. Conoce sus historias y cómo podemos protegerlos.

Lo más valioso queda fuera del equipaje que los acompaña hacia su nuevo destino. “Uno tarda mucho haciendo las maletas porque no caben las cosas, pero lo más importante se queda allá; nuestros seres queridos”, dice Gaviannys Rivera, de 12 años.


Esleyver Gómez, de 5 años, no soportó la idea de abandonar a Toby, su perro. Con él, su hermano y su papá lleva dos días de una travesía difícil, en la que durante las noches la temperatura baja a 3° centígrados. Él sigue, a pesar de su asma, pensando en el abrazo de su madre que espera en Perú y a quien no ha visto hace cuatro meses.


En 2018, ingresaron 911.616 venezolanos por vía terrestre a Ecuador 1, pero solo un promedio de 20% se queda en el país. Según cifras oficiales, cerca de 188.704 son niños, niñas y adolescentes. Esta emergencia migratoria no es la única en la región. Entre el 19 y el 22 de octubre, unas 9.333 personas cruzaron la frontera entre Guatemala y México. De ellas, alrededor de 2.377 eran niños y niñas centroamericanos que se unieron a la “Caravana migrante” que intentó ingresar a Estados Unidos.


Greiyerlis es demasiado pequeña para darse cuenta lo que dejó en el país donde nació hace apenas 10 meses. Ella se acurruca en el seno de su madre, María Angelyn, de 25 años. “Salimos del país porque no teníamos cómo alimentar bien a nuestros cinco hijos”, dice. Ambas están delgadas y los médicos les dijeron que tienen parásitos.


Nataly (nombre cambiado para proteger su identidad) dejó atrás su infancia. Con sus padres y otras cuatro personas transitaron durante días a pie o pidiendo un aventón. En otro momento, mientras caminaban a las afueras de Bucaramanga, Colombia, ella sintió dolor en su vientre. Había llegado su primera menstruación. Cansada, sin acceso a sanitarios, medicamentos e implementos para su higiene, Nataly siguió la ruta. “Ha sido muy valiente. No es justo que tenga que pasar por todo esto. Solo les pido que nos entiendan y se pongan en nuestros zapatos”, dice Sara, su mamá, con la voz entrecortada.


Gaviannys, Esleyver, Greiyerlis y Nataly son venezolanos. Pero podrían ser ecuatorianos o de cualquier otra nacionalidad pues en el mundo al menos 50 millones de niños han atravesado fronteras. No importa si son refugiados, desplazados o migrantes; antes que nada, son niños.


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Entre julio y diciembre de 2018, UNICEF identificó 1.267 niños2 no registrados por falta de documentación, permisos de salida o por encontrarse solos. Con el protocolo aprobado por el gobierno ecuatoriano con el apoyo de UNICEF, es posible responder a estos casos, dar medidas de protección, prevenir la separación familiar o devolución injustificada de niños a su país de origen e identificar si alguno podría estar siendo víctima de violencia, trata o explotación.

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2 Estas cifras corresponden a registros de UNICEF y sus socios en los puntos fronterizos, por lo que se entiende que es un subregistro de la cifra real.

*Fuente: Tiempo de crecer. Guía para la familia. UNICEF Chile 2015