Es la mañana de un miércoles de octubre. El cielo nublado de Quito anuncia la llegada de la lluvia. En el norte de la ciudad, sobre la avenida Panamericana, el rugido de los autos obliga a volver la mirada al suelo. Entramos a la ferretería: es muy amplia y al fondo, detrás de grandes máquinas, se ve un mostrador. El aire huele a industria, los ruidos de metales y taladros opacan las voces de la gente. Pero ahí encontramos la esencia de la humanidad: la solidaridad a ciegas; el amor al otro, aunque ese otro sea un desconocido. Esteban Castillo, junto con su hermano, dirige Castillo Hermanos S.A., la empresa que fundó su abuelo hace 75 años. Hace 10, Esteban se sumó a los 45.000 amigos de UNICEF Ecuador que cada mes hacen una aportación económica para que esta organización pueda seguir mejorando la vida de niños, niñas y adolescentes en Ecuador y el mundo.

Dar también es agradecer por el presente y el pasado. Para Esteban, donar mensualmente a UNICEF es una forma de devolver la generosidad que se ha recibido: “Me parece importante tratar de retribuir lo que la sociedad nos ha entregado, de una manera organizada, sobre todo. No estoy de acuerdo en entregar dinero en la calle, porque se puede producir algún tipo de explotación, sobre todo a los niños”.

1998 fue el año en que por primera vez una persona decidió apoyar económicamente a UNICEF Ecuador. Ese primer Amigo de la Infancia y la Adolescencia sigue siendo parte de esta red que se ha multiplicado con el tiempo. Como ellos, Esteban Castillo también escogió impactar con sus donaciones a la infancia. ¿Su razón? “Los niños son mi prioridad para ayudar. Ellos están a tiempo de tener las mismas oportunidades de educación y salud, y eso les permitirá tener las mismas oportunidades de trabajo en el futuro”.

No es fácil llegar a quiénes están más urgidos con aquello que más les apremia. Consciente de eso, Esteban escogió a UNICEF Ecuador como un intermediario entre él y los niños: “Para mí era importante establecer esa solidaridad con quienes pueden necesitarlo más, de una manera organizada. Qué mejor que hacerlo con UNICEF, la organización de ayuda y solidaridad más seria que existe en el mundo entero. Además, brinda facilidades para las personas que queremos aportar”.

“La mayor cantidad de ayuda que podamos entregar a los niños será siempre poco. UNICEF se encarga de canalizar ese aporte de una manera organizada, priorizando quiénes pueden necesitar más. Quienes nos sentimos con la obligación moral de retribuir a la sociedad parte de lo que nos entregó a nosotros; hagámoslo través de UNICEF, que nos da las facilidades y la seguridad. Sabemos que son fondos que van a ser bien empleados en los niños, que, aunque suene a frase trillada, en verdad son nuestro futuro”, dice Esteban, quien debe volver a sus labores gerenciales para ajustar las tuercas que sostienen el legado que le dejó su abuelo.

Donar es una forma de agradecer lo recibido y también de apostar por el futuro. Los niños no pueden esperar, si hoy les das una mano impactarás en toda su vida. Únete a la red de amigos de UNICEF Ecuador.

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