Marcia Vaca no recuerda cuándo fue que decidió ser parte de los 45.000 Amigos de UNICEF Ecuador, que cada mes aportan con donaciones económicas para incidir positivamente en la vida de niños, niñas y adolescentes de nuestro país y del mundo. Pero en UNICEF no olvidamos ese inicio: ella es una de las primeras personas que en 1998 decidieron confiar en el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez y la Adolescencia, como un puente que lleve su ayuda a los segmentos más necesitados de la infancia. Hoy, 17 años después, Marcia nos recibe en su oficina ubicada en un edificio de la avenida República del Salvador, en Quito, donde nos habla de la importancia de colaborar con la población más vulnerable.

Todo comenzó con una invitación a donar para UNICEF que Marta recibió en su correo electrónico. Ese mensaje encontró una respuesta inmediata en la conciencia de Marcia: “Simplemente es una convicción de llegar a quienes necesitan y devolver de alguna manera lo que uno ha recibido. No se tiene necesariamente que conocer a quién uno está ayudando, sino saber cómo se lo canaliza para que verdaderamente sea útil a quienes más lo requieren”. Marcia, que desde hace ocho años trabaja de forma independiente dando asesoría financiera a empresas familiares, no conoce a quienes se han beneficiado de su solidaridad. Para ellos, Marcia es una amiga invisible, pero el efecto de su generosidad, año tras año, ha transformado las vidas de miles de niños y adolescentes.

Lo que mueve el trabajo de UNICEF durante los 365 días del año es hacer que los niños, niñas y adolescentes puedan realmente vivir su edad a plenitud: que tengan las posibilidades de jugar, soñar e imaginar su propio futuro y crecer integralmente en un entorno en el que todos sus derechos estén garantizados. Pero solo lo podemos lograr gracias a los aportes voluntarios de personas como Marta: “Tengo la certeza de que por la vía de donaciones se puede lograr llegar más y de mejor forma a quienes lo necesitan, mucho más que dando ayudas de tipo personal. Escogí UNICEF, porque es conocida a nivel mundial la labor que realiza y porque veo que es una institución muy organizada, que canaliza bien los aportes que recibe. Los frutos de ese apoyo están bien encaminados y se los puede constatar y sentir”.

Marcia sabe que colaborar con los niños de hoy es construir el porvenir de todos: “La niñez es el futuro de la humanidad y si se hacen los cambios que se requieren a nivel de educación, de alimentación, de cultura en la niñez, eso nos puede llevar a mejorar con el tiempo las condiciones de vida que tenemos”. Por eso invita a que otras personas conviertan su deseo de ayudar a otros en una acción y un compromiso permanentes: “Quiero hacer una invitación a todas las personas para que se unan a UNICEF y hagan sus aportaciones. Por mínimas que sean, todos sumamos y podemos llegar a ayudar a los niños que son el futuro de la vida y de nuestra sociedad. Los niños son quienes más nos necesitan, por ellos lo estamos haciendo”.

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